La anticipación para disfrutar la vida a tiempo


 

Comienza diciembre y la cuenta regresiva para la llegada de la Navidad es un clásico de la infancia que, desafortunadamente, se pierde con la adolescencia. Tradición de la que muchos adultos incluso no tienen memoria. Pero cuando se es niño, llevar un registro detallado de cuántos días y horas faltan para esa mañana del 25, que se espera con tantas ansias todo el año, es imprescindible. Porque la espera constituye una pieza clave de lo que hace que toda la época navideña sea tan especial para los niños. Una de las diferencias más grandes entre la forma en la que experimentan la navidad los más chicos versus los adultos está precisamente en la anticipación y la expectativa.

Muchas veces subestimamos el poder de generar esa mística en torno a los eventos especiales. Eso le da un toque y notoriedad a la rutina. Porque esperar con ansias aquello que nos genera ilusión, puede ser tan gratificante en la espera como al experimentarlo. Así lo ha demostrado la ciencia. Un estudio publicado en el Journal de Psicología Social Experimental enfocado en determinar el impacto de anticiparse a los eventos positivos, comprobó que solo imaginarnos en una situación positiva, y visualizar sus efectos, mejora nuestra respuesta al estrés. Pero no solo eso. A través de imágenes y resonancias magnéticas, se ha comprobado cómo las personas que anticipan cosas buenas liberan dopamina -conocida como el neurotransmisor de la felicidad- y disminuyen los niveles de emociones negativas reportadas. Y si bien podría parecer una solución infantil, tal como lo es volver a ilusionarse con la fantasía de la Navidad, la recomendación de los especialistas en psicología y neurociencia es precisamente buscar algo con qué ilusionarse y buscar razones para comenzar a sentir esa anticipación, ya sea un viaje, un evento o un proyecto de cualquier tipo.

Los científicos que han estudiado los efectos de la anticipación en la salud mental han determinado que no es necesario enfocarse en grandes eventos. Una estrategia viable es también generar expectativa en torno a pequeñas actividades, múltiples veces al día o dentro de una misma semana. Pueden ser cosas tan simples como una comida que estamos esperando, un libro que queremos empezar a leer, el estreno de un nuevo capítulo de una serie o un café con un amigo. Usar pequeños eventos próximos en el tiempo es una ruta segura, porque son elementos más fáciles de controlar en el día a día y generan el efecto de expectación, ansias y, luego, gratificación cuando cumplimos lo que esperábamos. Planificar esas instancias y encontrar formas de anticipar experiencias positivas genera efectos en el cerebro tan potentes como experimentarlas en el aquí y el ahora.

Anticiparnos y volver a ilusionarnos con aquello que está por venir también es parte de disfrutar las experiencias, contribuyendo a un mayor sentido de optimismo, felicidad y bienestar general.