null No quiero que mis niñas vivan bajo los mismos estereotipos con los que crecí yo

"No quiero que mis niñas vivan bajo los mismos estereotipos con los que crecí yo"

Cuando la búsqueda por la igualdad de género toma cada vez más fuerza, surgen nuevas comunidades que unen y refuerzan el empoderamiento femenino. Jimena Zapata es la figuras detrás de “Genias”. ¿Cómo está transformando los paradigmas convencionales con esta plataforma? Aquí su historia.

 

Jimena experimentó varios trabajos: fue parte del área de marketing de una multitienda, de la de gestión en un medio televisivo, emprendió con una tienda de manualidades y también trabajó en una startup de diseño y decoración. Todo eso, hasta que trabajando en la administración del negocio de una conocida pintora, se dio cuenta que las mujeres no solo necesitábamos “ayuda” estrictamente laboral. “Había algo de estar con la otra, de conectar, conversar (…) se empezó a correr la voz que yo manejaba la parte administrativa de los negocios y de un minuto a otro tenía como a ocho mujeres. Era bacán porque me daba cuenta de que llegaban por el Excel, por armar la planilla o por ordenar los números, pero además de ese aprendizaje que yo les entregaba, finalmente lo que más valor les aportaba era conectarlas entre ellas y hacer comunidad”. Así nació Genias, casi sin proponérselo. “Y esto ocurrió cuando el tema de la comunidad y el empoderamiento no estaban tan en boga como hoy, de hecho, eran conceptos que no manejaba”. Pero era eso, se trataba de ayudar al empoderamiento, de trabajar juntas, que las mujeres creyeran que son capaces de hacer las cosas, dije: ‘si hoy somos 8, mañana tenemos que ser 100 o miles. Y esto tiene que ser una plataforma, tiene que ser digital’.

De esto ya han pasado tres años.

¿Qué es lo más te gusta de trabajar con todas estas mujeres power y qué es lo que más te inspira de toda esta comunidad que han logrado formar?

Me encanta, ¡me encanta trabajar! Lo que más me gusta de estar conectada con todas estas mujeres es la comunidad que tenemos. El apoyo y poder aprender las unas de las otras no me deja de sorprender y me encanta. Cuando hacemos un taller, un conversatorio o incluso publicando un post de Instagram, el cómo aprendemos unas de otras es potente. Las experiencias de todas, lo que cuentan, comentan, comparten, todo lo que sea significativo y aporte, el sentirse acompañada por otras, todo eso que se da en la comunidad es lo que más me enriquece y me potencia de Genias.

 

Como mujer y profesional en Chile, ¿cuáles crees que son los mayores obstáculos a los que nos enfrentamos las mujeres que trabajamos?

Vivimos en un país machista y eso evidentemente dificulta el desarrollo de la mujer en el trabajo. Y no es solo que el entorno no nos vea como capaces de ser una líder, sino también porque lamentablemente nosotras nacimos en esta sociedad y tenemos ese “chip”. Muchas veces somos nosotras las que no tenemos la suficiente seguridad de nuestras propias capacidades. Como el famoso síndrome del impostor, donde creemos que todos nuestros logros son por suerte o porque las cosas se dieron y resultaron y no porque realmente somos capaces. Y así un montón de síndromes y estereotipos que en el fondo limitan y le ponen una barrera al talento femenino. Va mucho en nosotras, en el entorno, en otras mujeres, en la sociedad (…) todo generalmente es muy machista y muchas veces nosotras también porque nacimos así, pero de a poco estamos cambiando y dándonos cuenta. Desde qué carrera estudiar, las habilidades que tenemos. Cuando una mujer es líder, por ejemplo, no es la líder sino que la mandona. Esto está cambiando mucho y eso es muy bueno, aunque falta todavía derribar todos esos sesgos y barreras que impiden un desarrollo del talento femenino.

 

¿Crees que la fuerza que tomó el movimiento feminista durante estos últimos años, y que se vio súper reflejado en las marchas y manifestaciones previos a la pandemia, han cambiado un poco el panorama para las mujeres trabajadoras?

De todas maneras, el visibilizar la lucha feminista y el entender también qué significa el feminismo, porque muchas veces son conceptos que uno le tiene susto. Pero cuando entiendes que no es en contra de los hombres sino que se trata de igualdad, de vivir en una sociedad más diversa, igualitaria, con las mismas oportunidades y derechos, al final te hace todo el sentido del mundo. Por eso me gusta tanto ese libro “Todos deberíamos ser feministas” porque finalmente así es. Y de todas maneras que nos ayuda a poner el tema en el tapete, no solo a nivel de movimiento, sino que también para las empresas. Hay un montón de entidades que le están dando el peso a este tema y eso es súper importante.

 

Genias en pandemia

El 2020 vino a remecernos con fuerza. Especialmente a las mujeres trabajadoras. El pasado mes de febrero, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó su Informe Especial COVID-19 N⁰9: La autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad”, el cual sostiene que la pandemia del COVID-19 generó un retroceso de más de una década en los niveles de participación laboral de las mujeres en la región. “Lo que deja en evidencia finalmente la vulnerabilidad de ese avance, frente a una pandemia que sí obviamente ha sido gravísima y tiene un carácter súper profundo, pero igual hay un retroceso enorme”, afirma Jimena. “Se evidencia nuevamente que el rol de la mujer está súper ligado a lo doméstico, que hay que hacerse cargo de las cosas de la casa y del colegio porque no hay un tercero que te pueda apoyar. Entonces es un desafío que nos hace ver que todavía queda mucho por hacer y que los cambios tienen que ser más estructurales y profundos de lo que habían sido hasta hoy”, agrega. Para Genias, la pandemia también significó desafíos, pero, sobre todo, grandes aprendizajes. “Para mí fueron dos cosas las más fundamentales para salir adelante y que reforcé el 2020: lo importante de entender para dónde vas como empresa y comunidad, el año pasado fue un tiempo en que nos volvimos a conectar 100% con nuestro propósito: inspirar y empoderar a la mujer en el trabajo. Creo que cuando tienes el propósito claro como empresa, agrupación o emprendimiento es súper fácil volver al centro y salir adelante. La solidez del equipo y la empatía fueron clave. Y lo segundo es entender a quién uno le habla, qué necesidad tiene esa comunidad hoy y cómo nosotras podemos sanar ese dolor. Esta mezcla de propósito más equipo junto con entender a la comunidad, fue lo que nos ayudó a seguir adelante, a reinventarnos y a crear cosas nuevas”.

¿Qué cambios te gustaría ver en un futuro, ya sea a nivel laboral en empresas y organizaciones, así como también en el empoderamiento femenino en esta área en particular, y de qué forma te gustaría ser parte de esos cambios?

Me encanta tener la oportunidad y la posibilidad de aportar en esto, que lo podamos hacer a través de distintas esferas y tener una variedad de recursos para poder aportar, me enorgullece y me gusta que tengamos ese rol. Ojalá que cada vez seamos más las comunidades que nos tomemos esta brecha y esta necesidad como parte de nosotras y empujemos entre todas a mejorar la igualdad. De hecho, hace poco se creó una cuenta de Instagram que se llama “Unidas somos más”, donde somos alrededor de 80 agrupaciones-comunidades de mujeres y estamos todas en las mismas: la igualdad de género, la equidad, disminuir las brechas, tener más role models de mujeres porque finalmente si uno no ve a mujeres liderando o que estén haciendo cosas potentes, es difícil saber que nosotras mismas también lo podemos hacer. Se hace concreto cuando uno lo ve. Siento que nosotras tenemos una responsabilidad con las próximas generaciones, porque no quiero que mis niñas vivan bajo los mismos prejuicios y estereotipos con los que crecí yo. Quiero que seamos un ejemplo para todas ellas.