Makarena Pérez

Makarena Pérez (26), jefa de Logística en Kaufmann sucursal La Dehesa: “Creo que pude romper una barrera y el estereotipo de que las mujeres no pueden estar en el sector de bodegas”


 

Los días de Makarena Pérez (26), jefa de Logística en la sucursal de La Dehesa de Kaufmann, pasan agitados. Cuenta que se levanta a las 6 de la mañana y, a veces, se acuesta a las 1 de la madrugada. No tiene tiempo, casi, para nada. Su agenda está copada por sus estudios de Ingeniería Civil Industrial en la Universidad Santo Tomás y su trabajo en Kaufmann. Su misión ahí es proveer de insumos, lubricantes y/o repuestos al taller mecánico. Una labor que históricamente había sido ejercida por hombres, pero que hoy tiene rostro de mujer. 

Makarena cree que, con su incorporación, se han abierto más puertas a mujeres en el rubro automotriz. Se trata de algo de representación, dice. “Creo que, de algún modo u otro, pude abrir las puertas a las demás chicas y rompí una barrera y el estereotipo de que las mujeres no podían estar en el sector de bodegas”, cuenta y recuerda los primeros meses de adaptación con sus compañeros: “Por ejemplo, tiraban muchas bromas o pensaban que no podía hacer ciertas cosas. Me subestimaban un poco, cuando había que mover una batería de auto. Por lógica, uno no puede mover tanta carga, pero no podía depender de ellos, entonces al final tenía que ingeniármelas más. Después en los talleres, me tocaba discrepar con los técnicos. Ahí los veía sudando, con la gota corriendo por la frente y les ofrecía ayuda, pero me decían que no. Fue un proceso de adaptación para todos que afortunadamente salió bien”.

Fuiste la primera mujer que se integró al equipo de la sucursal Pajaritos de Kaufmann, ¿Cómo lidiaste con ese ambiente masculino? 

Lo sentí harto porque, como era la única, mis compañeros no estaban muy acostumbrados a relacionarse con mujeres. Por ejemplo, tiraban muchas bromas o pensaban que no podía hacer ciertas cosas. Me subestimaban un poco, cuando había que mover una batería de auto. Por lógica, uno no puede mover tanta carga, pero no podía depender de ellos, entonces al final tenía que ingeniármelas más. Después en los talleres, me tocaba discrepar con lo técnicos. Ahí los veía sudando, con la gota corriendo por la frente y les ofrecía ayuda, pero me decían que no. Fue un proceso de adaptación para todos que afortunadamente salió bien. 

¿Cuándo ya notaste que esas prácticas fueron quedando atrás? 

Yo creo que con la incorporación de más mujeres fue cambiando la misma composición. Estuve cerca de dos años sola, y luego ya empezaron a contratar a más chicas y hoy el equipo es mucho más paritario. Hay instrucciones de jefaturas para que eso sea así porque la idea es incorporar la diversidad. Creo que, de algún modo u otro, pude abrir las puertas a las demás chicas y rompí una barrera y el estereotipo de que las mujeres no podían estar en el sector de bodegas. 

Si bien estudiaste para ser técnico logística, que es un trabajo que puede ser transversal a diversas áreas; terminaste en el rubro automotriz, ¿Siempre te interesó este tema? 

Sí, es que mi hermano es mecánico, entonces siempre estuve ligada al mundo de las tuercas. De hecho, en algún minuto fue mecánico del Rally, y trabajó para Carlo de Gavardo. Ahí yo pude conocer en vivo a  Ignacio Cazale, Chaleco Lopez, y varios. En ese mundo, obviamente me quedaron gustando los autos, y sopesé estudiar mecánica, pero me di cuenta que no era lo mio porque no tengo mucha motricidad fina. De hecho, llegué sin querer a Kaufmann a un rubro que siempre quise, y que hasta ahora ha sido lo mejor. 

Estás estudiando Ingeniería Civil Industrial en la Universidad Santo Tomás, gracias a la Beca Walter Kaufmann para colaboradores, ¿Cómo has compatibilizado tu trabajo con los estudios? ¿Ha sido muy complejo? 

Sí, partiendo porque igual vivo lejos de la sucursal. En traslado diario, me demoro 5 horas: 2 de ida, y 3 de vuelta. Es una rutina muy exigente, y tiempo muerto que tengo, trato de avanzar. De hecho, el fin de semana es todo para estudiar. Ya estoy terminando la carrera, y ha sido muy desafiante, pero no me arrepiento de haber tomado este camino. En su momento, fue un jefe el que me instó a avanzar porque estaba tocando techo en lo que hacía. 

¿Qué te imaginas, a nivel laboral, luego de conseguir tu título? 

Mi fin de seguir estudiando es seguir en el mundo de los vehículos y tuercas. Y es que, en este tiempo, he podido ver autos y tecnología que en mi vida me podría haber imaginado. Quiero seguir creciendo rodeada de vehículos, porque al final esto es una pasión.