null Futuro de la Movilidad

¿Cuál es el futuro de la movilidad?

Con la globalización, la vida de las grandes ciudades se ha transformado en una locura. En la actualidad, según datos de Naciones Unidas, alrededor de 500 urbes consumen el 70% de la energía mundial y superan el millón de habitantes, destacando lugares como Tokio, Delhi, Shanghái, São Paulo y Ciudad de México.

Para entregar soluciones y una mejor calidad de vida a esos habitantes, se ha puesto en discusión el tema del futuro de la movilidad alrededor del mundo. Un modelo que propone una transición para pasar a la construcción de las denominadas ciudades inteligentes que, gracias a las herramientas del big data, tienen como objetivo ordenar el tráfico, ofrecer soluciones innovadoras y tener capacidad de adaptación para minimizar la congestión y los tiempos de viaje.

Un ejemplo de esta tendencia es lo que hizo la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, quien para poner fin a los grandes tacos y hacer frente a la mala calidad del aire de la ciudad, estableció un plan denominado “La Ville du quart d’huere” o la ciudad del cuarto de hora. ¿En qué consistía este programa? Que las personas demoraran solo 15 minutos en desplazarse a todos los lugares del día a día: escuelas, supermercados, trabajos; fomentando el uso de la bicicleta y reduciendo el número de autos en circulación.

Para lograr este tipo de políticas públicas, dice Marianne Reeb, directora de tendencias e investigación futura de Mercedes-Benz AG; los Estados van a necesitar adaptar y crear nueva infraestructura que incentive el uso del transporte público. “La gran razón por la que las personas todavía conducen automóviles es porque cambiar de un modo de transporte a otro suele ser un inconveniente. A menudo hay que caminar un largo camino, cambiar de tren varias veces y tal vez incluso correr bajo la lluvia antes de  finalmente llegar a dónde necesito. Si logramos acercar todo, este tipo de transporte podría volverse mucho más atractivo. En 2040, podría haber centros de movilidad, lugares o zonas donde la transición de un modo de transporte a otro es perfecta”, explica.

Aunque no es algo que se pueda predecir, sostiene Marianne, se espera que los autos de la ciudad del futuro también sean distintos a cómo los conocemos hoy. “Se conducirán de forma autónoma y estarán conectados con el medio ambiente. La tecnología ya permite que todos los transeúntes utilicen las rutas de tráfico de forma conjunta y segura”, sostiene.

Además, Reeb desliza una idea que nos puede parecer extraña, pero que en el futuro será algo cotidiano: que, al salir, las personas no tendremos que comprometernos necesariamente con un método de transporte, sino que podremos ir combinando entre distintos sistemas. “Como padre, un vehículo autónomo me podría recoger y llevar al transporte público más cercano. Por la tarde puede que tenga ganas de conducir yo mismo o recibir los pedidos directamente en el coche que me llevará a casa. Por tanto, ya no tendremos que comprometernos con un único medio de transporte. Esto es lo bueno de las nuevas oportunidades de movilidad: nos dan más tiempo”, afirma.

Avanzar en este tipo de modelos es todo un desafío. Por eso, este cambio de paradigma se debe hacer con responsabilidad y sobre todo poniendo la ética e integridad por delante. Todo con el objetivo de que la conducción automatizada y el uso de la inteligencia artificial no sea mal utilizada. Así lo sostiene Pia Simon, directora de gestión de integridad y Responsabilidad Corporativa en Daimler AG: “Debemos aumentar la conciencia si queremos incorporar la integridad en nuestro trabajo diario. Logramos esto a través del diálogo entre y dentro de los distintos departamentos, la comunicación y la formación periódicas. Se trata de un entendimiento común y un intercambio de opiniones, especialmente en situaciones en las que no se puede ver de inmediato qué es lo correcto”.