Habilidades blandas: el arma secreta del liderazgo

Habilidades blandas: el arma secreta del liderazgo

 


 

El concepto de habilidades blandas o soft skills, como se conoce en inglés, nació en un contexto que pocos asociarían con algo suave, maleable o sutil. Muy por el contrario. Durante la década del 60, el ejército de Estados Unidos condujo estudios para evaluar qué factores eran determinantes en el desempeño de las unidades militares más eficientes y exitosas, buscando replicar los procesos que permitían que estos grupos tuvieran mejores resultados que sus pares. La investigación —dirigida por el doctor Paul Whitmore— mostró que existían una serie de habilidades que sus líderes poseían y que se repetían en aquellas unidades con una mejor performance. Esas competencias propias del liderazgo efectivo son lo que hoy conocemos como habilidades blandas, y que se han vuelto cualidades muy apetecidas en distintos ámbitos, incluidos los espacios laborales.

Y es que contar con soft skills, sobre todo cuando se es líder de un equipo, puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso de los proyectos que se buscan sacar adelante. Porque las habilidades blandas son esos atributos personales que nos permiten interactuar de forma efectiva y armoniosa con otros.

Si bien la literatura ya las ha agrupado en 7 grandes categorías, de estos pilares fundamentales se derivan muchas otras y hay algunas que son más relevantes en los contextos laborales y, por ende, más cotizadas dentro del mundo del trabajo. La adaptabilidad, la empatía, la capacidad de escucha activa, de resolución de conflictos y de pensamiento crítico, son algunas de las más importantes para alguien que ocupa un cargo de liderazgo. Y también son las más valoradas por los reclutadores.

Las habilidades blandas son un atributo que ha comprobado ser invaluable al interior de los equipos de trabajo. El Stanford Research Center junto a la Universidad de Harvard y la Fundación Carnegie realizaron un estudio que mostró que un 85% del éxito laboral de los encuestados era atribuible a sus excelentes soft skills y solo un 15% podía ser vinculado a su expertise técnica. Estos datos son tremendamente positivos. Porque la buena noticia es que, como su nombre lo dice, las habilidades blandas son competencias que desarrollamos a lo largo de nuestra vida profesional. No son rasgos de personalidad que poseen solo algunos afortunados. En algunas de ellas puede que tengamos una predisposición natural o mayor fortaleza, pero si por el contrario sabemos que alguna de esas soft skills son un punto débil, podemos trabajarlas, desarrollarlas y hacerlas crecer.