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Desmitificando la menopausia: Estrategias para una transición positiva


Según datos levantados en octubre del año pasado por Ipsos en su encuesta “Miradas Globales Sobre la Menopausia”, Chile es un país en el que solo un 64% de las mujeres dice sentirse cómoda al hablar sobre la menopausia. Por eso, no sorprende que al ser consultadas sobre si se sentían informadas respecto al tema, menos de la mitad de las chilenas dijo que sí.

La menopausia —entendida como el cese permanente de la menstruación—, es un fenómeno que forma parte del ciclo de fertilidad de las mujeres. Según explican especialistas de la Universidad de Chile en el estudio “El significado de la menopausia para un grupo de mujeres chilenas atendidas en el sistema público de salud”, realizado en 2022, “la edad fértil de una mujer representa menos del 50% de su vida”. Además, desde que se produce la menopausia, en promedio, las chilenas viven 30 años o más. Pero, a pesar de tratarse de un tema relevante a través del tiempo no solo para la salud física, sino también para la salud mental y para un envejecimiento más positivo, la menopausia es una fase para la cual poco se prepara. 

La médico ginecóloga de la Universidad de Chile y Directora de la Asociación de Ginecólogas de Chile, Daniela Ribbeck, confirma que acorde con las cifras recopiladas por Ipsos y los datos entregadas por la Revista Médica de Chile, “la menopausia es, probablemente, la etapa de la vida de la mujer que tiene más estigmas”.

¿Le damos una connotación negativa a la menopausia? ¿Cuál crees que es el principal prejuicio en torno al tema?

Todos estamos en proceso de envejecimiento, pero la menopausia tiene una connotación social como el momento en el que las mujeres envejecen. Muchas veces se percibe como un hito que muestra el fin de algo. Ese algo suelen ser dos de los roles de género más marcados para nosotros: la capacidad reproductiva y la etapa de crianza. Históricamente, el valor de la mujer ha sido asociado a la capacidad de reproducción. Al perderla perdemos valor frente a los ojos de la sociedad. Además, es una etapa que claramente juzgamos de manera distinta a hombres y mujeres. 

¿Cómo definirías la menopausia en términos simples?

La menopausia es la última menstruación y es un diagnóstico retroactivo que hacemos cuando las mujeres llevan un año sin menstruar y que, generalmente, se da entre los 45 y 55 años. Pero la menopausia es parte de una etapa que se llama climaterio, que son todos los años previos a la llegada de la menopausia en las cuales el ovario empieza progresivamente a disminuir su producción de hormonas sexuales —estrógenos y progesterona—. Se cree popularmente que en los años siguientes, después de la menopausia, los ovarios ya no están produciendo hormonas. Y la verdad es que no es así. Los ovarios dejan de ovular, pero en los años siguientes siguen produciendo hormonas en menor cantidad y que se llaman andrógenos.

¿Qué papel juega esta transición en la salud mental de las mujeres?

Todas estas hormonas -y especialmente el estrógeno y los andrógenos, que se transforman en estrógeno en el cuerpo-, son hormonas que regulan la salud mental. Entonces, el climaterio es una etapa de cambios a nivel corporal, pero especialmente de cambios a nivel del cerebro. Nosotros sabemos que el estrógeno aumenta la producción de serotonina y de dopamina en el cerebro, que son dos neurotransmisores muy importantes para el equilibrio emocional, la salud mental y el bienestar. Y como en este período de más o menos diez años vamos disminuyendo progresivamente la producción de estrógenos, van disminuyendo también las concentraciones de serotonina y dopamina. Es muy importante entender la menopausia como una etapa vulnerable para desarrollar problemas de salud mental, así como también lo son otras etapas de la vida en las cuales hay bajas de estrógeno, como en el puerperio.

¿Hay intervenciones o terapias específicas que puedan contribuir a una transición más cómoda?

Si bien el estrógeno regula la producción de serotonina y dopamina, hay muchas otras cosas que influyen en la producción de estos neurotransmisores. Si sabemos qué está ocurriendo en el climaterio (al igual que el puerperio) con el cuerpo y entendiendo que son etapas donde la predisposición a tener problemas como depresión es mayor, es muy importante que como sociedad acompañemos a las mujeres durante estas fases vitales. Pero también es muy importante que como familia, como comunidad y como mujeres nos preparemos para vivir esta etapa, ya que hay muchas otras estrategias que podemos utilizar para aumentar la producción de serotonina y dopamina cuando hay fluctuaciones hormonales.

¿Qué estrategias recomiendas para abordar los aspectos de salud mental de la menopausia? ¿Cómo podemos prepararnos proactivamente?

Algunas de las estrategias más importantes son el descanso y el cuidado de las horas de sueño y, durante episodios de mayor estrés, asegurarnos de tener momentos dentro de la rutina para respirar y meditar. También hacer deporte y tener actividades de recreación y hobbies que nos gusten son elementos que contribuyen. Otro tema importante son las relaciones interpersonales. Trabajar en ellas, compartir con las personas que nos hacen sentir bien y también tener tiempo de calidad sola. Esto es fundamental, porque muchas veces las mujeres durante la menopausia y el climaterio siguen cumpliendo con funciones de cuidado. Esta es una etapa en la que debiésemos poder enfocarnos en nosotras. Ya se terminaron muchos años de cuidado y crianza que dedicamos a los demás y ojalá poder volver a centrarnos en nosotras mismas. Si es posible, disminuir las horas de trabajo no remunerado que las mujeres hacen dentro de la casa, evaluar la dinámica familiar y conversar el tema para que cada mujer tenga, efectivamente, más tiempo para el cuidado de su salud mental.

¿Crees que la comunicación abierta sobre la menopausia puede ayudar a desestigmatizar el tema?

Entendiendo que la menopausia y el climaterio son dos etapas más en la vida, me gusta mucho hacer la comparación con lo que vivimos en la pubertad. En esos años, pasamos de no tener hormonas sexuales -y de tener un cerebro que no está acostumbrado al estrógeno-, a un organismo en el que los ovarios empiezan a producir estrógenos y éstos, a su vez, empiezan a actuar en el cerebro, produciendo un montón de cambios. Estos cambios cerebrales están muy normalizados y todos sabemos que las y los adolescentes, cuando están pasando por la pubertad, van a tener más sueño, van a estar más cansados, pueden estar más desconcentrados, pueden estar a veces más irritables. Y nadie patologiza esto, porque sabemos que es una etapa de cambios. En el climaterio se ven cambios similares a nivel cerebral y hay síntomas de este periodo de adaptación que no son agradables: problemas de sueño, ansiedad, cansancio físico y mental, mayor irritabilidad, decaimiento o tristeza y disminución del deseo sexual son algunos de los más frecuentes.

¿Cuáles son las principales opciones hormonales y no hormonales disponibles para controlar los síntomas de la menopausia?

Generalmente, cuando estos síntomas anímicos se dan en un contexto de climaterio y no son atribuibles a causas externas, tenemos que entender que al cerebro le está costando mucho producir buenos niveles de neurotransmisores producto de la baja de estrógenos. En ese caso, los tratamientos de primera línea serían los de reemplazo hormonal sistémico. Sin embargo, si la mujer tiene contraindicación o estos tratamientos hormonales no son seguros para ella, existe la alternativa de tratamiento con antidepresivos. Pero ojalá siempre antes poder tener el acompañamiento de algún especialista para tratar de medicalizar lo menos posible cuando hay otras opciones que podrían ayudar a mejorar esos síntomas. La idea es consultar en forma precoz con profesionales de la salud especialistas para elegir e implementar estos tratamientos cuando sea necesario.