Mujeres que inspiran: Alicia Velásquez, instructora de artes marciales: “El principal motor para mantenerse en una disciplina, independiente de la edad, es la energía propia y la mentalidad”. 

Mujeres que inspiran: Alicia Velásquez, instructora de artes marciales: “El principal motor para mantenerse en una disciplina, independiente de la edad, es la energía propia y la mentalidad”. 


 

Desde que era pequeña que a Alicia Velásquez le atrajo el movimiento y la actividad física. Le gustaba hacer todo tipo de ejercicios o simplemente correr al aire libre. Su entrada al mundo de las artes marciales, sin embargo, fue muchos años después, cuando ya era mamá de 4 hijos. “Mi marido conoció por casualidad a un maestro de artes marciales que nos invitó a practicar. Él nos dijo ‘el lunes los vengo a buscar’, pero nunca llegó”, recuerda. 

Fue a partir de este incidente que despertó su curiosidad por esta disciplina, que finalmente se decidió a probar. Hoy, a punto de cumplir 79 años, cuenta que hace cuatro décadas, cuando comenzó, completar una clase sin rendirse era todo un desafío. 

A pesar de que durante esos primeros años llegar al final de la clase era para ella un reto, logró mantenerse constante. “Me parecía como si las clases estuviesen diseñadas para hacer que los estudiantes renunciaran antes de comenzar”, cuenta. Por eso, como instructora Alicia se ha enfocado siempre en motivar a sus alumnos. Porque para ella los beneficios de las artes marciales en el cuerpo y la mente hacen que valga la pena ese primer esfuerzo.

Habiendo comenzado su carrera en un pasado en el que pocas mujeres se atrevían a intentar practicarlas, Alicia cree que durante los años que ha sido parte del mundo de las artes marciales ha habido una evolución positiva. “Independiente de los maestros, están las puertas abiertas y es genial aprovechar la oportunidad”, comenta. Para Alicia —quien empezó a entrenar a los 38 años— la edad no es una barrera ni un motivo para los prejuicios. “Nuestro desafío es superarse a uno mismo”, sostiene. Y aclara que, al contrario de lo que se podría pensar, como mujer en un mundo que solía ser de hombres no ha experimentado discriminación en relación al género.

Pero esto no significa que su camino haya estado libre de frustraciones. Alicia cuenta que muchas veces era ella misma quien se sentía inferior a otros por no lograr los golpes o bloqueos perfectos. Por eso, está convencida de que el principal motor para mantenerse en una disciplina, independiente de la edad, es la energía propia y la mentalidad. Las artes marciales le han entregado mucho: confianza, fortaleza y la capacidad de enfrentar los desafíos diarios. Además, explica que durante sus años enseñando ha visto cómo los alumnos aprenden a través de este deporte la importancia de cultivar valores como el compañerismo y el cuidado del prójimo.

En la actualidad, Alicia se enfoca en practicar ejercicios que mantienen la flexibilidad de sus músculos y la movilidad de sus articulaciones. Explica que, a través de ellos, “busca absorber la energía, el chi de la naturaleza”. Reconoce que con el paso de los años y los cambios físicos asociados, a ratos ha sentido cierta desmotivación por no poder practicar algunas de las artes marciales tradicionales como lo hacía antes. 

Actualmente, con muchísima más experiencia como alumna, entrenadora e incluso como árbitro y jueza, el desafío ya no es mantenerse en pie una clase completa sin rendirse, sino lograr reinventarse y adaptarse. “He encontrado nuevos desafíos y beneficios en disciplinas como el Chi Kung y el Tai Chi”, comenta. A partir de su propia experiencia en este universo, Alicia invita a las personas mayores a acercarse a deportes como el Tai Chi o el Chi Kung que son particularmente beneficiosos para la gente mayor. “Hay ejercicios para la mente, los huesos, las articulaciones, realmente para todo”.