renuncia silenciosa

Cómo motivar a los colaboradores en el contexto de la renuncia silenciosa

A principios de este año, una columna publicada en Business Insider acuñó una expresión que, meses después, se convertiría en todo un movimiento: la renuncia silenciosa o quiet quitting. Esta expresión utilizada en el texto narró el testimonio de un trabajador —identificado solo con el nombre Justin— miembro de una empresa de reclutamiento, que decide disminuir considerablemente su carga laboral dedicando menos horas a sus labores, en vez de renunciar a un trabajo que lo tenía insatisfecho.

Esta idea de operar bajo la ley del mínimo esfuerzo en el trabajo resonó fuerte, sobre todo en la población más joven que busca privilegiar su salud mental y física por sobre el desarrollo de una carrera profesional. Según una encuesta Gallup (empresa estadounidense de análisis y asesoría conocida por sus encuestas de opinión pública) conducida este año, al menos la mitad de la fuerza laboral en Estados Unidos puede ser considerada como quiet quitter. Y la ola de renuncia silenciosa está recién tomando fuerza. En una época en la que el ámbito económico y empresarial se reactiva, se necesita más que nunca contar con profesionales y talentos en los equipos.

Por eso, los líderes que sean capaces de inspirar y retener a sus colaboradores son hoy una pieza clave para el éxito en los negocios. Y para combatir el fenómeno masivo de la renuncia silenciosa, es necesario conocer de dónde nace esta enorme disconformidad con el trabajo, especialmente en el mundo corporativo.

Las motivaciones de quienes adhieren a la práctica del quiet quitting son diversas. Desde bajas compensaciones económicas, desgaste laboral (más conocido como síndrome de burnout), problemas para equilibrar la vida laboral y familiar hasta una mala relación con colegas o jefes. Toda una gama de situaciones que llevan a los profesionales a relegar su desempeño en el trabajo a uno de los últimos puestos en la lista de prioridades.

Una publicación elaborada por MIT Management Review, aborda estrategias que los líderes de equipos pueden emplear para revertir la desvinculación de los colaboradores con sus trabajos.

1. Fortalecer el vínculo entre los colaboradores y la cultura de la empresa

La modalidad de trabajo remoto o incluso el trabajo semi presencial, ha tenido un efecto del que poco se habla, pero que incide mucho en los niveles de satisfacción de los trabajadores. Se trata de la falta de conexión con colegas y con el espacio de trabajo. No estar cerca físicamente de nuestros equipos inevitablemente produce una sensación de desconexión con la unidad a la que se pertenece. Por eso, es importante generar instancias que permitan instaurar nuevamente esos lazos que hacen que cada individuo se sienta parte de un todo más allá de sí mismo.

2. Reconocer y respetar el cambio en las personas

La renuncia silenciosa habla indiscutiblemente de un cambio de paradigma. De los Baby Boomers o la generación de hustlers (concepto que se usa para trabajadores obsesionados con el rendimiento y los resultados) —vivir para trabajar y no a la inversa— a la mentalidad de los Millennials y la Gen X hay todo un abismo. Y es que las nuevas generaciones tienen claro que, tal como titula la columna de Business Insider, el trabajo no es tu familia y, por ende, no merece los mismos esfuerzos ni sacrificios. La tarea de un líder es escuchar y aceptar que las visiones respecto al trabajo han cambiado. Hablar de forma cercana y más humana con sus colaboradores ayuda a que cada individuo se sienta comprendido y vea que sí hay un espacio en lo laboral más allá de ser solo un número para su empleador.

3. Entender qué es el trabajo de calidad

Entregar calidad en el trabajo no es solo tarea de los trabajadores. Es también un deber de los empleadores proveer a los miembros de sus organizaciones de instancias para que este trabajo de alta calidad se produzca. Entregar oportunidades de trabajo de calidad es clave para mantener equipos comprometidos y colaboradores que sientan pasión por lo que hacen. Tareas desafiantes, con sentido, dinámicas laborales que den espacio a la retroalimentación y la crítica constructiva son todos elementos que conforman un trabajo de calidad y que, no solo dependen de los trabajadores.

Probablemente evitar la renuncia silenciosa del todo es una meta difícil de cumplir en cualquier organización. No solo depende de un líder el motivar el compromiso y dedicación de las personas hacia su trabajo, pero sí pueden contribuir a que las cosas se muevan en una dirección positiva para todos. Porque cuando los colaboradores participan y entregan su potencial a las organizaciones, todos se benefician.