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Síndrome de la Impostora: identifícalo y evítalo

Fue mientras estudiaban y analizaban el comportamiento de diferentes mujeres exitosas, que las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes acuñaron lo que se conoce como Síndrome de la Impostora, un fenómeno psicológico tan tramposo, que es capaz de que incluso el trabajador más exitoso y reconocido se convenza de que sus logros y reconocimientos laborales no se deban a sus capacidades intelectuales.

¿Cómo se manifiesta? Con pensamientos negativos que aseguran no estar a la altura. Con voces que permanentemente repiten que en algún momento se revelará al mundo que llegar hasta ahí fue por privilegios, por azar o que, más temprano que tarde, alguien se dará cuenta de la real incompetencia que hay detrás de tanto aplauso. Una trampa psicológica que impide disfrutar de un éxito laboral y que surge como una mala compañía que, además, puede afectar la carrera profesional, porque se sabe que las inseguridades son enemigas del crecimiento.

Aunque según el International Journal of Behavioral Science un 70% de los trabajadores estadounidenses lo han vivido, cifras del Access Commercial Finance del Reino Unido aseguran que son las mujeres quienes tienen un 18% más de probabilidades de experimentarlo. En un mundo en que 8 de cada 10 altos cargos son ocupados por hombres, no es extraño que quienes forman parte de ese mínimo porcentaje restante crean que están ahí por algo más que solo su inteligencia. Tanto, que aunque parezca increíble la propia Michelle Obama, una de las mujeres más admiradas e influyentes del mundo, ha reconocido haber sufrido el síndrome de la impostora. "He estado allí muchas veces y lo que más me ha ayudado a sobrepasarlo es recordar que nuestros peores críticos casi siempre somos nosotros mismos. Es probable que surjan pensamientos negativos a medida que asumimos nuevos roles y desafíos, pero se puede reconocerlos sin dejar que impidan hacer el trabajo. Esa es realmente la única forma en que crecemos: superando nuestros miedos y desarrollando la confianza en que nuestras voces e ideas son valiosas”.