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Teresa Paneque, astrónoma: “Me siento orgullosa de poder decir que mi carrera científica ha sido forjada de la mano de mujeres”

Teresa Paneque es una de las jóvenes promesas de su generación. Astrónoma, divulgadora científica y escritora;  no solo ha tenido una carrera de rápido ascenso, sino que, en medio de sus estudios de Magíster, hizo un descubrimiento científico sin precedentes: a partir de datos del telescopio Alma, detectó inestabilidades gravitacionales en el nacimiento de un sistema planetario. “Ha sido relevante para nuestro campo, porque permite entender el origen de los planetas gigantes”, explica.

Radicada en Alemania, actualmente es candidata a doctora en Astronomía en el Observatorio Europeo Austral (ESO, Alemania) y en la Universidad de Leiden (Holanda). Su trabajo, no obstante, no solo se ha quedado en lo teórico. Desde 2019 que explora también en el ámbito de la divulgación científica, un espacio al que dice haber llegado de manera sorpresiva y que, sin embargo, la mantiene motivada y feliz.

Además, hace solo unos meses publicó El Universo según Carlota, su primer libro, en el que cuenta la historia de una niña fanática del arte que por obligación tiene que adentrarse en el mundo de la ciencia, donde aprende de la mano de amigas y profesoras. “Es la historia que veo en estudiantes o niñas con las que he trabajado que piensan que para hacer ciencia hay que calzar en un estereotipo, ser de cierta manera y tener gustos determinados”.

 

¿Por qué decidiste dedicarte a la ciencia y, en particular, a la Astronomía?  

Siempre digo que lo que más me apasiona de la ciencia es la posibilidad de explorarlo todo. Cuando era pequeña, mis padres nunca me sesgaron a lo que podía hacer, al revés, me fomentaron que indagara en distintas áreas. Cuando descubrí la Física me pareció increíble poder comprender y predecir el entorno ocupando las matemáticas como lenguaje. Por eso estudié Astronomía, porque era lo que más me producía curiosidad y ganas de entender. Ese ha sido mi motor. Decidí cuestionarme el universo y hacerlo desde un punto de vista aritmético.

Uno de los hallazgos científicos más importantes de tu carrera fue el descubrimiento de inestabilidades gravitacionales en el nacimiento de un sistema planetario. Un descubrimiento único para el campo Astronómico. ¿Cómo fue que llegaste a esta conclusión y qué sentiste cuando tuviste esos resultados en mano?  

Las inestabilidades gravitacionales habían sido muy estudiadas teóricamente, y sabemos que se relacionan con la formación de planetas gigantes, pero nunca se habían encontrado. Es como si te dijera: pensamos que existen los manzanos porque comemos manzanas, pero nunca hemos visto uno. Y de repente, lo encontramos. Ese hallazgo ha sido relevante para nuestro campo porque permite entender el origen de los planetas gigantes. Cuando empecé a analizar los datos y a darme cuenta de que nadie había encontrado algo así, fue una sensación muy emocionante. Eso sí, tuvimos que hacer varios análisis porque queríamos estar muy seguras de que lo que estábamos mostrando era efectivamente lo que pensábamos que era. En ese período tuve que buscar todo lo que se había hecho, aplicarlo, ir a la literatura, sacar resultados y buscar imágenes. Fue intenso e interesante. Tuve suerte de tener esta experiencia en una época temprana de mi carrera.

Más allá de tu trabajo de campo, has decidido dedicarte a la divulgación científica mediante diversas plataformas. ¿Siempre te interesó el ámbito de la comunicación?

La verdad es que llegó de manera inesperada. Todo partió en 2019, cuando decidí quedarme en Santiago para el Eclipse Solar en vez de viajar al Norte. Como muchos astrónomos estaban allá, me llegaron solicitudes para aparecer en entrevistas. Me acuerdo que el día mismo del Eclipse salí a las 6.00 de la mañana y volví al otro día cerca de las 1.00 A.M, porque estuve comentando lo que pasaba en varios medios. Fue un día a tope. Ahí las personas empezaron a seguirme en Twitter y me creé un Instagram dedicado a difusión científica (@terepaneque). Siempre he disfrutado muchísimo hacer docencia, poder explicar o enseñar a los demás.

Cuando terminó todo ese boom pensé que hasta aquí llegaba todo, pero no: las personas querían seguir hablando de ciencia, los medios se dieron cuenta de que era algo interesante y que la población quería saber más. En la pandemia, la situación explotó y me hice una cuenta de Tik Tok, a la que le ha ido muy bien. El primer mes tenía 120 mil seguidores y ahora tengo más de 350 mil. Eso hizo que las otras plataformas aumentaran también. Muchas cosas se unieron y juntaron con esta ola de redes sociales. Ha sido un viaje súper intenso, inesperado y bonito.

¿Cómo te proyectas a nivel laboral?

Siempre he pensado en volver a Chile y ser un aporte real, ya sea a nivel de material educativo para que comunidades puedan apoyar para aprender sobre ciencia o directamente en tener un impacto en políticas públicas que apunten hacia mejorar las condiciones científicas, educativas y de género. Me gustaría también tener una fundación para cultivar una plataforma sólida, más allá de las redes sociales, donde se pueda dar mayor apoyo a grupos o personas que les interese el tema o tener un trabajo en una institución pública ya formada para levantar este tipo de proyectos. Mis redes sociales son una plataforma, una voz, me permiten generar material y contenido, pero este trabajo no puede quedarse ahí. Pretendo ocupar el espacio y las oportunidades que me llegan para hacer cambios concretos en las realidades de las personas, especialmente de niños y niñas.

A lo largo de tu carrera, ¿qué mujeres te han inspirado?

Hace 5 años, cuando entré a estudiar, no habría tenido nombres más allá de mi madre, que también es científica. En mi carrera universitaria de pregrado no tuve imágenes de astrónomas donde pudiese proyectarme desde mi área de estudio. Eso cambió cuando entré al Magíster. Desde entonces, he estado rodeada de mujeres astrónomas y puedo decir que mis referentes son mis profesoras: las doctoras Laura Pérez, Myriam Benisty, Anna Miotello y Ewine van Dishoeck. En los colegios uno tiende a pensar en nombres como Einstein, Newton o a lo más, Marie Curie, y creo que algo de lo que me siento orgullosa es de poder decir que mi carrera científica ha sido forjada de la mano de mujeres. Quienes fueron mis profesoras, ahora son mis referentes. Eso es súper bonito"